Una organización sin ánimo de lucro (OSAL), también conocida como organización sin fines de lucro (OSFL), organización no lucrativa (ONL), o entidad sin ánimo de lucro (ESAL), es una entidad cuyo fin no es la consecución de un beneficio económico sino
que principalmente persigue una finalidad social y/o altruista y/o
humanitaria y/o comunitaria. Este tipo de instituciones por lo general
se financian gracias a ayudas y donaciones derivada de personas físicas,
empresas, e instituciones y organizaciones de todo tipo, y en algunos
casos (aunque no en todos) también se reciben ayudas estatales puntuales
o regulares (en forma de subsidios, usufructo de fincas, exoneraciones
fiscales o aduaneras, etc).1 2
Desde el punto de vista jurídico, lo más frecuente es que se organicen como una asociación, aunque también las hay que operan como fundación, mutualidad, o cooperativa (las cooperativas pueden tener o carecer de ánimo de lucro).3 Por
lo general, el excedente económico de la actividad de este tipo de
instituciones, si lo hay, se reinvierte en su totalidad en obra social y/o
en el desarrollo de la propia institución, o eventualmente queda (en
todo o en parte) como reserva para el siguiente ejercicio.
Una asociación de tipo no lucrativo es una sociedad de personas de derecho privado, cuyo objeto social en ningún caso puede ser lucrativo.
Por sociedad de personas, debe entenderse que la afiliación a la
institución por parte de las personas debe ser totalmente voluntaria,
fundada sobre el intuitu personae, o sea que la afiliación no puede ser obligatoria, ni ser resultado de una situación de hecho.
Por actividad no lucrativa, debe entenderse que eventualmente podrá
solicitarse un pago a compradores si lo que se les entrega a cambio son
bienes y/o servicios, pero el precio cobrado por los mismos debe
corresponderse aproximadamente con la cuantía de gastos asumidos por la
asociación para obtener o generar esos bienes y servicios, así como para
cubrir un prorrateo de otros gastos, como ser almacenaje, transporte,
energía consumida, reparación de locales, etc. En definitiva, las
actividades de la institución no deberían generar ni beneficios ni
pérdidas en sumas importantes, y si beneficios hubiere, los mismos no
deberán ser distribuidos a sus miembros sino reinvertidos en la propia
institución y/o destinados a obras sociales comunitarias.
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